¿Mujer? ¿Hipertensión? Mejora tu salud cardiovascular

Este artículo está dirigido a personas adultas. Principalmente mujeres. Pero, los hombres que tomen nota porque aplica para ellos tambien. Si eres joven dile a tus familiares mayores “mira, te conviene leer esto”.

El entrenamiento de natación intermitente de alta intensidad mejora el estado de salud cardiovascular en las mujeres con hipertensión leve. El 10 de abril de 2014 el Centro Nacional para Información Biotecnológica de Estados Unidos de Norteamérica, dió a conocer que se realizó un estudio para probar la hipótesis de que

el entrenamiento de natación de alta intensidad mejora el estado de salud cardiovascular en las mujeres premenopáusicas sedentarias con hipertensión leve

Sesenta y dos mujeres fueron tomadas al azar. De estas, en alta intensidad, se hizo un grupo de 21, de intensidad moderada un grupo de 21, y un grupo de control de 20.

Entrenamiento

El grupo de alta intensidad realizó 6 a 10 repeticiones de 30 segundos nadando al 100% de su capacidad y con 2 minutos de recuperación entre cada nado. El grupo de intensidad moderada nadó de forma continua durante 1 hora. El grupo de control realizaría sus actividades de costumbre.

Duración

15 semanas. Total de sesiones: entre 43 y 45.

Resultados

En el grupo de control, todas las mediciones fueron similares antes y después del período de intervención.

En los otros dos grupos, de alta intensidad e intensidad moderada se encontró que:

blog_high_blood_pressurePresión arterial se redujo por entre 5 y 7 mmHg y 3 y 5 mmHg respectivamente. Nótese que el grupo de alta intensidad redujo más.

 

heart-rate-training

Frecuencia cardíaca en reposo se redujo entre 4 y 6 pulsaciones por minuto tanto en alta intensidad  e intensidad moderada.

 

weightPeso. La grasa se ​​redujo entre 1 y 2,5 kilos, respectivamente, mientras que el perfil lipídico en sangre no fue modificado.

 

Conclusión

Entrenar en alta intensidad la natación es una estrategia de capacitación eficaz para mejorar la salud cardiovascular y el rendimiento físico en las mujeres sedentarias con hipertensión leve.

Las adaptaciones son similares en el entrenamiento de alta y de intensidad moderada. Sin embargo, toma mucho menos tiempo el total empleado en alta intensidad. Y, el metraje es menor en alta intensidad. Esto implica, resultados más rápidos, en menos tiempo y con menos metros.

 

Nota personal

Aparentemente es un contrasentido, pues sabemos que los latidos del corazón se van a disparar durante el ejercicio. Sin embargo, la inducción se realiza en forma moderada. Y, además, recordemos que el corazón es un músculo, conocido como músculo cardíaco, que se beneficia al igual que los otros músculos al hacer ejercicios.

Lo “normal”, para una persona con 72 latidos por minuto sería poco más de 103,000 latidos al dia. Cuando reinicié nadar, en Diciembre 2013, mis latidos eran 68 por minuto y actualmente estan alrededor de 48. Haciendo cálculos del tiempo de ejercicio (latidos suben) y de las horas sin ejercicio del resto del dia, diría que he reducido los latidos diarios a unos 75,000, un 25% menos de esfuerzo para mi corazón.

En varios de los artículos que Tomás y yo buscamos hemos encontrado que no solo las mujeres se benefician, tambien los hombres. Personalmente monitoreo los mismos indicadores de arriba conmigo (soy prehipertenso) y he observado cuánto me baja la presión luego de un entrenamiento de alta intensidad.

Lo que siempre me pregunto es ¿podré dejar de tomar pastillas para la presión si llego a niveles de grasa, colesterol, etc, tan bajos como idealmente posible? Mi cardiólogo un dia me retó diciendo: “bueno, primero baja de peso”. En eso estamos, 26 libras desde diciembre 15, 2013 a la fecha, sin dieta. Mientras tanto, disfruto nadando el proceso de mantener buena salud aunque tenga que vivir con las dichosas pastillas. Si alguien conoce alternativas naturistas, ya saben mi correo.

Finalmente, no dejen personas queridas en sus casas sin animarlas a hacer alguna actividad física.

 

Créditos
El estudio fue realizado en conjunto por: 1 Mohr M, 2 Nordsborg NB, 3 Lindenskov A, 4 Steinholm H, 5 Nielsen HP, 6 Mortensen J, 7 Weihe P, 8 Krustrup P. Cada uno, respectivamente de: 1 Sport and Health Sciences, College of Life and Environmental Sciences, St. Luke’s Campus, University of Exeter, Exeter EX12LU, UK; Department of Food and Nutrition, and Sport Sciences, University of Gothenburg, Suecia; 2 Department of Nutrition, Exercise and Sports, Copenhagen Centre for Team Sport and Health, University of Copenhagen, Dinamarca; 3 The Faroese Confederation of Sports and Olympic Committee, Faroe Islands; 4 Department of Nursing, Faculty of Natural and Health Sciences, University of the Faroe Islands, Faroe Islands; 5 Southern Hospital, The Faroese Hospital System, Faroe Islands; 6 Department of Medicine, The Faroese National Hospital, Faroe Islands; Department of Clinical Physiology, Nuclear Medicine, Copenhagen University Hospital, Dinamarca; 7 Department of Occupational Medicine and Public Health, The Faroese Hospital System, Faroe Islands; 8 Sport and Health Sciences, College of Life and Environmental Sciences, St. Luke’s Campus, University of Exeter, Reino Unido; Department of Nutrition, Exercise and Sports, Copenhagen Centre for Team Sport and Health, University of Copenhagen, Dinamarca.

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